El campo argentino está de paro, es decir que la gente relacionada a la actividad agropecuaria cortó las rutas por donde pasan los camiones que abastecen a las diferentes ciudades y pueblos de carnes, leches y demás alimentos, mientras que sí pueden pasar camiones que transporten otro tipo de mercaderías, colectivos y autos particulares. Todo esto viene pasando desde hace 17 días. Sea como sea, Ojalá se resuelva todo cuanto antes, porque el desabastecimiento no es joda.
Lo siguiente es un folleto que la gente del campo les entrega a cada persona que transita las rutas explicando porque tomaron esta postura tan aguerrida y férrea:
Mentira 1:“Gracias a las retenciones el campo tiene el
gas-oil barato” (Ministro
Lousteau)
Realidad: El gas oil para el transporte en colectivos
vale $1, en los surtidores de
las estaciones de servicio
(precio al público) $1.70 a $2 y para el campo
(mayorista) vale $2.20 a $2.30.
Y en los momentos de
mayor consumo, siembra – cosecha, muchas veces no se
consigue.
Mentira 2: “Gracias a las
retenciones el campo tiene un
tipo de cambio competitivo” (Ministro Lousteau)
Realidad: El campo vende
con un dólar entre $1.75 y $2.05
(tipo de cambio menos retenciones) según los productos;
y
compra los
insumos con un dólar de $3.15. ¿Quién puede
competir así?
Mentira 3: “En
el 2008 el productor recibirá el precio
lleno del trigo” (Secretario de Agricultura de
Urquiza)
Realidad: En el mercado externo el trigo vale $1150 por
tn., por las retenciones el
Gobierno se lleva $332 por
tn., exportadores y/o molineros (amigos del Gobierno)se
quedan con $248 por tn.,
y el productor cobra puesto en
el puerto $580 por tn., solo el 50% del precio
lleno.
Mentira 4: “El objetivo de las retenciones es que los
consumidores tengan alimentos
baratos”.
Realidad: El trigo en el 2002 (año en el que se
reimplantaron las retenciones) valía
$380 por tn., ahora
vale $580 por tn., es decir que aumento el 52%. El precio
del pan ese mismo año era $2 por
kg., hoy cuesta $4 el
kg., el aumento es del 100%. El principal objetivo de las
retenciones es
recaudatorio.
Mentira 5: “Al campo le va tan bien, que desde que asumió
este Gobierno, el precio de la
tierra aumentó seis
veces”. (Ministro
Alberto Fernández y Randazzo).
Realidad: El precio de los campos aumentó pero no
lo
compran los
verdaderos productores con sus ganancias,
sino empresarios, industriales y sindicalistas
allegados
al
Gobierno con fortunas de dudosa procedencia. (Moyano,
Eurnekian, Werthein,
etc.)
Mentira 6: “La carne no esta afectada por las
retenciones” (Ministro Alberto
Fernández)
Realidad: Las retenciones a las exportaciones de carne,
desde 2002 al 2006, pasaron del
5 al 15 %. Además, el
mercado de la carne está fuertemente intervenido con
precios máximos, manipulación de
los Registros de
Exportación, aprietes a consignatarios y frigoríficos
para firmar acuerdos,
etc.
Mentira 7: “El campo se queja y tiene superganancias”.
(Ministro Alberto Fernández,
Lousteau).
Realidad: En la zona de Coronel Borrego, triguera por
excelencia, con los valores
actuales, los rendimientos
necesarios para
sólo cubrir los costos es de 2900 kg por
hectárea El rendimiento promedio es 2400 kg por
hectárea.
¿Se
gana algo? ¿Hay ganancias extraordinarias?... Y si
las hubiera, ¡¿Es un delito que
un empresario que
arriesga capital, invierte y genera trabajo tenga
ganancias?!
Mentira 8: “El campo vende a precios
internacionales y
compra insumos a valores que se han mantenido en pesos”
(Ministro Alberto
Fernández).
Realidad: Las retenciones le ponen un precio tope al
precio que recibe el productor,
actúan como un precio
máximo, por lo que los chacareros no se benefician con
los aumentos de los precios
internacionales. Por otro
lado, en el último año, los insumos aumentaron en
promedio el 70% en
dólares.
Mentira 9: “Este Gobierno no tiene una política anti
campo” (Ministro Alberto
Fernández y Secretario de
Agricultura de Urquiza)
Realidad: ¿¡Todo
esto le parece poco?!
Queremos que conozca los verdaderos motivos de nuestros
reclamos y mostrarles que
las declaraciones del Gobierno
son
totalmente falsas.
Disculpe las molestias que ocasionamos en su
viaje.